Saturday, March 23, 2019
   
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Volviendo al Camino 3

Titulo: Hacia el Cambio. 
Recuerda, por tanto de donde, has caído, y arrepiéntete, y haz la primera horas obras; pues sino vendré pronto a ti, y quitare tu candelero de tu lugar, sino te hubieres arrepentido. Apocalipsis 2:5.
De manera que en Éfeso algo había salido mal. Tenían el espíritu afable; buenas obras; tenían la paciencia activa capaz de triunfar aun en medio de la derrota; pero había desaparecido el amor. El Cristo resucitado, entonces, hace su llamado, y en este exhorta a los efesios a dar los tres pasos que habrán de llevarlos de regreso.
Primero les dice “recuerda”. Debe señalarse que el Cristo resucitado no está hablando aquí a alguien que nunca estuvo en la iglesia; se dirige a quienes son miembros de la iglesia, pero de algún modo, han perdido el camino. El recuerdo puede ser, a veces, el primer pasó en el camino de la recapacitación.
En un país lejano el hijo prodigo recordó su hogar. Lucas. 15:17) Para el hacer memoria fue el primer paso de su regreso al padre que lo amaba.
El Cristo resucitado dice “arrepiéntete”. Cuando descubrimos que algo ha salido mal, y cuando recordamos de donde hemos caído, son posibles varias reacciones. Podemos sentir, desesperadamente, que no hay nada hermoso que dure toda la vida, ni nado con brillo que no se vuelva opaco después de un tiempo. En ese espíritu, aceptamos lo inevitable. Es posible que nos sintamos llenos de resentimiento, y echemos la culpa a la vida, en vez de reconocer nuestra parte de responsabilidad. Es posible volvernos personas amargadas y resentidas, iracundas, contra el mundo en general, atribuyendo nuestro defecto a otros y no aceptando que hemos obrado mal. Pero el Cristo resucitado dice “arrepiéntete”. El arrepentimiento significa que nosotros tuvimos la culpa. Cuando Saúl reconoce su propia locura, su grito es de dolor” Yo he hecho neciamente y errado en gran manera” (1Samuel 26:21). Lo más difícil en el arrepentimiento es la aceptación de la responsabilidad personal de nuestros fracasos y caída, por que cuando aceptamos la responsabilidad que nos cabe, seguramente habrá de seguir la tristeza o haber ofendido a Dios.
El Cristo resucitado dice “Haz”. La tristeza del arrepentimiento, no debe conducirnos a la desesperación. Tiene como significado incitarnos a dos cosas.
1.- En primer lugar arrojarnos en los brazo de la gracias de Dios diciendo solamente señor ten misericordia de mi pecador.
2.- en segundo lugar hacernos producir frutos dignos de arrepentimiento. Nadie se arrepiente de algo y lo sigue haciendo después. Fodisk dijo: que la gran verdad del cristianismo es que nadie necesariamente debe seguir siendo lo que es. La prueba es el fruto del arrepentimiento es una vida transformada, por nuestro esfuerzo y por la gracias absoluta de Dios que actúa en nosotros.
Los tres pasos en el camino del regreso son recordar, arrepentirse, y actuar.
Dr. Andres Serrano
 
 

 

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